La adquisición de biomasa por parte de Ence para sus plantas de energía renovable aporta anualmente 57 millones de euros al medio rural

Las plantas de energía renovable de Ence – Energía y Celulosa se abastecieron en 2020 con un total de 1,8 millones de toneladas de biomasa, combustible renovable, de origen natural y local, que la compañía valoriza para aportar energía eléctrica a la red. Esta operación de suministro de restos vegetales a las plantas supuso la distribución de más de 57 millones de euros, que se repartieron íntegramente en el entorno de las plantas de Ence, en el medio rural.

Utilizando biomasa agrícola y forestal residual para la generación de energía renovable, Ence contribuye a descarbonizar el mix eléctrico, y ofrece al mismo tiempo una solución sostenible al grave problema de la gestión de residuos al que se enfrenta el sector agrícola. Con esta operación, se evitan las quemas ilegales y los impactos ambientales y de salud pública que generan, y se impulsa la economía circular en el sector agrícola y forestal, creando a su vez empleo de calidad a lo largo de su cadena de suministro en el entorno rural.

La distribución de la actividad en el medio rural se pone de manifiesto al observar que Ence trabajó durante el pasado año con un total de 220 suministradores, y ejecutó casi 1.400 operaciones directas, entre forestales y agrícolas. En el reparto por sectores, los más importantes en el suministro fueron el olivar (734.000 toneladas), el sector forestal (540.000 toneladas), los frutales (190.000 toneladas), viñedos (56.000 toneladas), restos de pajas y cereales (34.000 toneladas), y las podas de jardinería (30.000 toneladas).

En el caso de la biomasa agrícola, el valor total asciende a 20 millones de euros, una cantidad que en cada caso se reparte entre el propio agricultor, la empresa encargada de realizar el aprovechamiento, y el transportista que la lleva hasta las instalaciones de Ence. Sumados a los 12,4 millones de euros de subproductos del olivar, la recogida de ambos tipos de biomasa genera 32,4 millones de euros para el medio rural. Un aporte de rentas que se perdería de no recoger y valorizar los restos vegetales generados por estas actividades agrícolas.

Una aportación de riqueza para el agricultor, autónomos y pequeñas empresas asociadas de servicios y transporte, que supone, a su vez, la creación y sostenimiento de puestos de trabajo, y la lucha contra la “España Vaciada”. Ence dispone, además, de herramientas digitales para la adquisición de biomasa, estableciendo acuerdos con los agricultores y cooperativas, generando relaciones de confianza que hacen de Ence un valioso aliado para los trabajos en el campo.

Además, y al igual que sucede con la madera, Ence considera indispensable asegurar que la biomasa que utiliza en sus plantas de energía renovable procede de fuentes sostenibles. La compañía ha desarrollado un estándar propio, voluntario, de la mano de organizaciones ambientalistas, denominado “Decálogo para la Sostenibilidad de la Biomasa como Combustible”. En él quedan fijados los principios de actuación de la compañía en relación al uso de biomasa, identificando qué tipos de materiales y en qué condiciones pueden ser usados para la generación de energía.

Ence genera electricidad renovable en ocho plantas de generación independientes: tres en Huelva, dos en la provincia de Ciudad Real, una en Córdoba, una en Mérida y una en Jaén. Se trata de plantas de generación que se alimentan exclusivamente de restos de origen agroforestal. A estos 253 MW de generación de energía renovable independiente se añaden también 112 MW de cogeneración sostenible y de baja emisión derivados del proceso de producción de celulosa en las biofábricas de Navia y Pontevedra, que conjuntamente utilizaron 640.000 toneladas de biomasa principalmente de origen forestal en 2020 para generar energía.

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